El ganadero Victorino Martín García fue el protagonista del primer Martes Taurino del año organizado por el Real Club Taurino de Murcia y que tuvo lugar en la noche de ayer en sus salones, registrándose un lleno de “no hay billetes”.

Victorino, haciendo gala de grandes conocimientos, una gran memoria y una excelente comunicación, brilló en una extensa tertulia en la que hizo un semblante de la vida su padre, Victorino Martín Andrés, a través de la historia de la ganadería cuyos antecedentes son familiares y se remontan a su bisabuelo que ya trataba entonces con ganado manso, de leche y ovejas. La ganadería la forma su padre con la compra de la ganadería de Escudero Calvo que entonces –año 1960- andaba dividida en tres partes y estaba destinada al matadero, como muchas otras tras la Guerra Civil. Victorino compra el primer lote en 1960, el segundo en 1962 y el tercero y último junto con la finca de Monteviejo en 1965, para lidiar la primera corrida de toros a su nombre en Calasparra en 1966. “Mi padre era un loco visionario que creía en el toro encastado como eje fundamental de la Fiesta. Estaba convencido de la pureza y la integridad de la Fiesta basada en el toro”, afirmó Victorino sobre su padre, añadiendo: “Gracias a su intuición, su convencimiento y su carácter, esta ganadería hoy día existe, sino hubiese ido en aquel momento al matadero y hubiese desaparecido”.

Victorino Martín hijo prosiguió recordando, con multitud de anécdotas, la dureza de los primeros años y todo el periplo hasta llegar a conquistar la cima del toreo. Victorino Martín García se incorporó a la ganadería en el año 1987 y a partir del 2010 –año en que su padre sufrió un ictus- toma los mandos de la ganadería prácticamente en solitario. “A mi padre el toro le dio todo lo que había soñado. Él dejó unas líneas muy marcadas de cómo debe ser la Fiesta y como hay que comportarse en la vida, algo que comparto plenamente”, añadiendo que: “Ser continuador de su obra es una gran responsabilidad pero sobre todo un gran orgullo”, aseguró el ganadero.

 

Victorino aseguró que uno de los principales patrimonios del toreo es la cabaña de bravo por su riqueza genética y de ahí su apuesta por el encaste Vega Villar en el segundo hierro de la casa con las reses de Monteviejo. “Empezamos en el año 95 y a día de hoy tenemos lo de la rama Encinas y de la rama Cobaleda. Va despacio pero ya empieza a dar sus frutos”, explicó.

El ganadero manifestó la gran ilusión que tiene de cara a la presente temporada: “Arrancamos en Vistalegre, vamos a Castellón y abrimos temporada en Madrid el Domingo de Ramos. Es una apuesta fuerte, pero mi padre siempre dijo que hay que apostar de manera decidida y sin complejos por lo que queremos, y ahí estamos, apostando por lo que creemos”.

Para finalizar, Victorino Martín García habló de su nuevo cargo como Presidente de la Fundación Toro de Lidia, consciente de la responsabilidad que conlleva: “Vivimos un momento muy delicado, más de lo que creemos y tenemos que, de forma natural, devolverle a la Tauromaquia el lugar que merece en la sociedad”, añadiendo que: “La Fundación la creamos los ganaderos y luego se fueron sumando empresarios y matadores. Nos financiamos con nuestras aportaciones, con los beneficios de la corrida de Valladolid, y ahora, con la aportación de todo aquel que quiera ser socio”.

Al final del acto, el Presidente del Real Club Taurino de Murcia, Alfonso Avilés, entregó una Mención de Honor del Club en memoria de Victorino Martín Andrés.
FUENTE Y FOTO: Agencia Taurina (Prensa Club Taurino de Murcia)